El evento conmemoró el 32° aniversario de la muerte de Menajem Mendel Schneerson, séptimo líder de la dinastía jasídica Jabad-Lubavitch.
El presidente Javier Milei participó el lunes por la noche de un acto organizado por Jabad Argentina en el Auditorio Nacional del Palacio Libertad y pronunció uno de los discursos más personales de su gestión: un largo alegato teológico en el que presentó el capitalismo de libre empresa como el sistema que Dios estableció para la humanidad tras la caída del Edén, y lo vinculó directamente a los Diez Mandamientos.
Estuvieron presentes el canciller Pablo Quirno, el procurador del Tesoro Sebastián Amerio, los diputados Luis Petri, Juliana Santillán y Sabrina Ajmechet, el senador Juan Manuel Manzur, el legislador porteño Waldo Wolff, y el embajador de Israel en Argentina, Eyal Sela, entre otros.
Milei abrió su exposición aclarando que leería un fragmento del epílogo de su próximo libro, La moral como política de Estado, titulado "Capitalismo, la divina maquinaria del paraíso". Dijo que no era un texto político sino un testimonio de fe. "Hay textos que se escriben para informar, textos que se escriben para convencer y textos que se escriben porque no escribirlos sería una traición. Este es uno de ellos", leyó.
La tesis central
El argumento que desarrolló durante cerca de una hora fue que las condiciones que el capitalismo necesita para funcionar no son una convención humana, sino que están inscriptas en la Torá. Repasó los mandamientos uno por uno: el "No matarás" como sustento del principio de no agresión y el derecho a la vida; el "No robarás" como fundamento de la propiedad privada —"sin propiedad privada no hay mercado; si se confisca, se saca el incentivo a producir"—; el "No darás falso testimonio" como condición del contrato voluntario; y el "No codiciarás" como protección de la convivencia libre entre individuos.
"El capitalismo de libre empresa es el sistema que Dios preparó a través de su ley, para que después de la caída el trabajo continuara. No lo inventó el hombre; el hombre lo descubrió al obedecer", afirmó. Y agregó: "El paraíso no se alcanza, se trae. Y se trae cumpliendo la ley de Dios en esta tierra y en este tiempo."
Para fundamentar la tesis recurrió a los filósofos Hans-Hermann Hoppe y Jesús Huerta de Soto, y citó pasajes del Génesis, el Éxodo, el Levítico y el Deuteronomio.
El puente con la política local
Al cierre, Milei trasladó esa lectura al presente argentino. Se apoyó en la parashá semanal —Shlaj, que narra el episodio de los exploradores enviados por Moisés que desalentaron al pueblo antes de entrar a la tierra prometida— para trazar un paralelo con lo que describió como un cambio de época en el país. "Durante años se instaló la idea de que era posible vivir de subsidios o recursos ajenos sin generar riqueza alguna. Pero luego, afortunadamente, los argentinos despertaron y comprendieron que la prosperidad real exige esfuerzo, responsabilidad, producción y creación de valor", sostuvo.
El vínculo de Milei con el movimiento Jabad es conocido y sostenido. Ha visitado en dos oportunidades la tumba del Rebe en Nueva York, y su embajador en Israel, Axel Wahnish —quien aparece mencionado en el discurso como su "rabino de cabecera"—, pertenece a esa corriente. El acto del lunes fue la expresión más desarrollada hasta ahora de cómo el presidente integra su convicción religiosa con su programa económico, y también anticipó el tono del libro que planea publicar próximamente.
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