Con la morosidad de las familias en su nivel más alto en dos décadas, la entidad estatal habilitó la consolidación de deudas incluso para usuarios de otros bancos y fintech. La movida obliga al resto del sistema a reforzar sus propios planes de rescate.
Por Francisco Taborda Chaud
El Banco Nación puso en marcha un esquema de refinanciación de deudas que, por primera vez, se abre no solo a sus clientes sino también a quienes arrastran obligaciones con otros bancos o billeteras digitales. La iniciativa llega en un momento crítico para los hogares argentinos: la mora en los créditos a las familias alcanzó en marzo su nivel más alto en veinte años, según el último Informe de Bancos del Banco Central (BCRA), y obligó al conjunto del sistema financiero a multiplicar las alternativas para contener el sobreendeudamiento.
Los números explican la magnitud del problema. La irregularidad en los créditos a personas físicas trepó al 11,5% en marzo, frente al 3,3% de un año atrás, el registro más elevado desde 2004. El deterioro se concentra en el crédito al consumo: los préstamos personales acumulan un 14,2% de incumplimiento —el peor dato en quince años— y las tarjetas de crédito, un 11,7%. Detrás de esas cifras conviven la caída del salario real, el encarecimiento de los servicios y el uso del crédito para sostener gastos cotidianos.
El plan del Nación apunta a aliviar la carga mensual de los deudores antes que a ejecutar los atrasos. Su herramienta central es la consolidación de obligaciones, pensada para quienes cobran sus haberes en la entidad: permite reunir en un solo crédito las deudas dispersas en distintos bancos y fintech, con plazos de hasta 72 meses, una tasa nominal anual fija del 65% y montos de hasta 100 millones de pesos.
Para los atrasos en tarjetas de crédito de hasta 90 días, el banco ofrece reestructurar saldos por hasta 10 millones de pesos, con financiación de hasta 60 meses y una tasa del 35%. En esos casos la tarjeta sigue habilitada, el pago en cuotas arranca en el resumen siguiente y los límites de compra se ajustan de manera temporal. Cuando la mora supera los 90 días, los plazos pueden extenderse hasta 96 meses, siempre sujetos a una evaluación crediticia individual. Las gestiones se inician en cualquier sucursal o a través del sitio oficial de la entidad.
La apertura del Nación a clientes ajenos tensionó al resto del mercado, que respondió con estrategias propias. El Banco Provincia priorizó la detección temprana del estrés financiero: para la mora de hasta 90 días dispone de refinanciaciones de préstamos personales a 72 meses, con una tasa del 81,78% nominal anual a marzo, y un esquema preferencial —tasa del 40,89% y plazos de hasta 60 meses— para quienes perciben ingresos inferiores a tres salarios mínimos. La entidad informó que la recuperación de cartera en mora se cuadruplicó en el primer bimestre del año.
El ICBC, por su parte, diseñó soluciones según el grado de atraso, que van desde la cuotificación de saldos de tarjeta hasta préstamos de reestructuración con tasa fija del 70% o ajustada por UVA, condicionados a no superar la situación 4 en los registros crediticios. El Banco Macro avanzó con su programa de gestión de mora temprana, que contacta al cliente apenas detecta dificultades para ofrecerle planes con tasas diferenciales, mientras que el Santander optó por planes de pago individualizados que suspenden tarjetas y nuevos préstamos durante la regularización, pero conservan activa la cuenta.
El abanico se completa con las entidades cooperativas y las fintech. El Credicoop trabaja con modelos de detección anticipada para ofrecer a sus socios tasas más bajas y plazos extendidos, en línea con su perfil cooperativo. En el universo digital, Mercado Pago apoya su gestión de riesgo en un sistema de scoring que procesa miles de variables en tiempo real y permite ajustar las condiciones de refinanciación al perfil de cada usuario.
El reacomodamiento deja en evidencia un sistema financiero que intenta equilibrar dos urgencias: asistir a millones de hogares que no logran cumplir con sus compromisos y, al mismo tiempo, preservar su propia solidez. Algunos banqueros sostienen que la morosidad habría tocado techo en marzo y comenzaría a ceder en los meses siguientes, una hipótesis que dependerá, en buena medida, de la evolución de los ingresos y del costo del crédito.
La compañía de inteligencia artificial Anthropic cerró esta semana una ronda de financiamiento Serie H de 65.000 millones de dólares que elevó su valuación a 965.000 millones.