Por El Patriota
El índice de referencia de la Bolsa de Shanghái registró una caída del 1,61%, cediendo 62,58 puntos y alcanzando un total de 3.814,2 enteros. Por su parte, el parqué de Shenzhen sufrió un descenso aún mayor, del 2,47%, finalizando en 13.774,68 puntos. Estas pérdidas se producen en un contexto donde los mercados bursátiles de Asia en general están experimentando retrocesos significativos, influenciados por la misma noticia sobre los aranceles.
La imposición de aranceles de entre el 10% y el 12,5% sobre las importaciones procedentes de países como India, Japón, Corea del Sur y el Reino Unido, entre otros, genera un clima de incertidumbre que afecta a las proyecciones económicas en la región. La medida, que entró en vigor a las 00:01 del viernes, hora del Este de EE.UU., representa un cambio respecto al arancel global temporal del 10% que estaba vigente. Aunque China está excluida de esta nueva lista, el impacto indirecto sobre su economía y sus mercados es innegable.
En el contexto de estas caídas, el sector tecnológico ha sido uno de los más golpeados. Empresas como Samsung y SK Hynix, dos de las más grandes en el ámbito tecnológico surcoreano, vieron retrocesos significativos en sus acciones, del 7,59% y el 8,34% respectivamente.
En Tokio, valores tecnológicos como Kioxia y SoftBank también sufrieron caídas notables, del 9,49% y el 7,06%. Este panorama refleja la creciente desconfianza de los inversores ante un entorno de negocios que se torna más complicado. La reacción de los mercados no se limita a Asia. En otras bolsas del continente, como el Nikkei de Japón y el Kospi de Corea del Sur, también se registraron caídas pronunciadas. El Nikkei cerró con un descenso del 2,73%, mientras que el Kospi retrocedió un 5,72%. A pesar de estas caídas, en lo que va del año, ambos índices aún muestran un rendimiento positivo, con revalorizaciones del 24% y del 55%, respectivamente.
Este escenario de incertidumbre económica y la inestabilidad en los mercados tecnológicos representan un desafío significativo para las economías asiáticas, que aún están recuperándose de los efectos de la pandemia. La situación se complica aún más ante la posibilidad de que estas medidas arancelarias se extiendan o se intensifiquen en el futuro. La caída de las bolsas de Shanghái y Shenzhen refleja el impacto directo de las decisiones comerciales de Estados Unidos y la volatilidad del sector tecnológico.
A medida que los mercados se adaptan a este nuevo entorno, será fundamental seguir de cerca las decisiones políticas y económicas que puedan influir en el futuro económico de la región.
El primer semestre de 2026 dejó al mercado financiero argentino con un balance que hace dos años habría parecido improbable: el riesgo país cayó casi 25% desde enero, cerró junio en 426 puntos básicos —el nivel más bajo desde abril de 2018— y dos de las tres principales calificadoras del mundo mejoraron la nota soberana del país.
El indicador elaborado por JP Morgan cerró el lunes 16 de junio en 425 puntos básicos, su valor más bajo desde abril de 2018, en una semana que estuvo marcada por la mejora en la calificación crediticia dispuesta por Standard & Poor's y por el rally de los bonos soberanos en Nueva York.
Standard & Poor's elevó el martes la calificación crediticia soberana de la Argentina de CCC+ a B-, con perspectiva estable, y los mercados no tardaron en reaccionar: este jueves los bonos en dólares subieron hasta 4%, los ADR bancarios treparon hasta 11% y el riesgo país se desplomó a su nivel más bajo desde mayo de 2018.