Un outsider de derecha desafió todos los pronósticos y forzó una segunda vuelta que promete ser la más reñida en años. El 21 de junio, Colombia decidirá.
Por Valentín Diez Zeballos
El abogado barranquillero Abelardo de la Espriella ganó la primera vuelta presidencial de Colombia con el 43,74% de los votos, superando al candidato del Pacto Histórico, Iván Cepeda, quien obtuvo el 40,90%. Ninguno alcanzó la mayoría absoluta requerida, por lo que los colombianos regresarán a las urnas el próximo 21 de junio para definir quién ocupará la Casa de Nariño entre 2026 y 2030.
Con cerca del 100% de las 122.020 mesas informadas, la Registraduría General de la Nación declaró a De la Espriella ganador de la primera vuelta con 10.361.413 votos, frente a los 9.688.245 sufragios de Cepeda. En tercer lugar quedó Paloma Valencia con 1.639.668 votos —el 6,92%—, y Sergio Fajardo obtuvo 1.008.924, equivalentes al 4,26%.
El resultado tomó por sorpresa a gran parte del establishment político. De la Espriella, abogado y empresario outsider, consiguió casi tres puntos porcentuales por encima de Cepeda, quien hasta semanas antes era señalado como el gran favorito e incluso su propia campaña veía cercana la posibilidad de ganar en primera vuelta.
Una transferencia de votos que nadie anticipó del todo
El analista político Camilo Gonzales, profesor de Relaciones Internacionales de las universidades Javeriana y San Buenaventura, señala que el fenómeno clave de esta jornada fue la migración de votos en los días finales de campaña. Una fuga del electorado del centro y del centro-izquierda hacia Cepeda, pero también del centro-derecha —y en particular del Centro Democrático— hacia De la Espriella, terminó de dibujar un escenario que las encuestas no habían capturado con precisión.
Para Gonzales, los votantes anticiparon la segunda vuelta buscando un "voto anti": elegir al candidato con más posibilidades de derrotar al rival, no necesariamente al preferido. En ese marco, De la Espriella se consolidó como la opción más viable de la derecha para enfrentar al candidato oficialista, desplazando a Paloma Valencia.
Otro factor que explica la remontada es la coherencia discursiva. La campaña de De la Espriella mantuvo un tono populista y directo, sin ceder a las presiones de acercarse al centro, lo que generó desconfianza en torno a la figura de Juan Daniel Oviedo —fórmula vicepresidencial de Valencia— y alejó a parte del electorado conservador de ese espacio.
El mapa territorial: dos Colombias
La distribución geográfica del voto mostró una división clara. De la Espriella concentró su apoyo en el centro del país, en Antioquia —bastión histórico del uribismo— y en departamentos como Arauca, Meta y Norte de Santander, donde la presencia de grupos armados ilegales pesa fuertemente en el ánimo del electorado. Cepeda, en cambio, dominó en la Costa Atlántica gracias al trabajo de maquinaria política, y obtuvo un voto de opinión en la Costa Pacífica y el sur del país, regiones que se identifican con su fórmula vicepresidencial, la líder indígena Aida Quilcué.
En el exterior, el resultado fue aún más pronunciado: De la Espriella se impuso con el 53,44% de los votos válidos, frente al 29,18% de Cepeda, entre los más de 569.000 colombianos que participaron desde fuera del país.
La segunda vuelta y el dilema del centro
Con la definición de los dos finalistas, el centro político se convierte en el gran árbitro del balotaje. Los votantes de Fajardo, Claudia López y otros candidatos menores deberán decidir hacia dónde migran. Por afinidades políticas, lo más probable es que la mayoría de ese bloque se incline hacia Cepeda.
El interrogante más abierto es qué harán los aliados formales de Paloma Valencia —el Partido Conservador, el Liberal y el Partido de la U—. Aunque acompañaron su candidatura, son fuerzas históricamente indisciplinadas en segunda vuelta, lo que convierte sus votos en un factor fluido y nada garantizado para De la Espriella.
En cuanto al uribismo, el Centro Democrático respaldará a De la Espriella con su bancada legislativa, en lo que Gonzales describe como una relación de conveniencia mutua: el candidato necesita ese apoyo parlamentario dado que su propio movimiento tiene bancada minoritaria, mientras que el partido de Uribe busca en De la Espriella la sangre nueva que le permita sobrevivir en un escenario de reconfiguración de la derecha
En su discurso de cierre, De la Espriella apuntó directamente al presidente Gustavo Petro: "No se les ocurra desconocer la voluntad popular, porque aquí hay un pueblo que los va a enfrentar". Cepeda, por su parte, rechazó los resultados preliminares y pidió esperar la proclamación oficial de las comisiones escrutadoras.
El analista Gonzales cierra su lectura con una advertencia: Colombia entra en la recta final con un país territorial y políticamente dividido, con dos candidatos que acumulan altas tasas de rechazo, y con credenciales democráticas que en ambos casos generan interrogantes —la propuesta de Asamblea Constituyente de Cepeda, y la tentación del cheque en blanco que representan 10 millones de votos para un outsider como De la Espriella. El próximo presidente deberá ganar las elecciones del 21 de junio, pero también la tarea más difícil: gobernar un país que no termina de verse en ninguno de los dos.
El abogado Abelardo de la Espriella obtuvo el 43,74% de los votos del domingo y dejó en segundo lugar al candidato oficialista Iván Cepeda, con el 40,90%. Ninguno alcanzó la mayoría absoluta.