OG Anunoby fue el héroe con un rebote ofensivo convertido en canasta en los instantes finales. La serie queda 3-1 a favor de los Knicks, que pueden consagrarse campeones el sábado.
Por Morena Cavanay
Nueva York derrotó a San Antonio Spurs 107-106 en el Juego 4, luego de remontar un déficit de 29 puntos en el Madison Square Garden.
Había momentos en que el partido parecía liquidado. San Antonio Spurs llegó a ganar por 29 puntos y se encaminaba a igualar la serie en 2-2. Pero el Madison Square Garden no apagó las luces, y New York Knicks protagonizó en la noche del jueves la remontada más grande de la historia de las Finales de la NBA para quedarse con un agónico 107-106 y ponerse a un solo triunfo del título.
El partido comenzó con un San Antonio desenfrenado. Con el envión de su primera victoria en el Juego 3, los texanos arrancaron el primer cuarto con un 63% de tiros de campo acertados y le sacaron una diferencia de 20 puntos a los Knicks en esa sola fracción. Víctor Wembanyama —24 puntos y 13 rebotes— fue el principal motor ofensivo de esa demoledora apertura.
En el segundo cuarto, los Spurs extendieron la ventaja hasta los 29 puntos e impusieron además un récord histórico: convirtieron 14 triples en la primera mitad, la mayor cantidad encestada desde la línea de tres en una primera parte en la historia de las Finales. Al descanso largo, el marcador era 49-76 para la visita.
Lo que vino después desafió toda lógica deportiva. Una falta flagrante temprana sobre Wembanyama al inicio del tercer cuarto lo inhibió físicamente para no recibir otra penalización, y los Knicks se despertaron: cerraron ese período 75-90 y recortaron la diferencia a la mitad.
San Antonio apostó a que Jalen Brunson —36 puntos en el partido— tuviera más el balón en sus manos y fragmentara el juego colectivo local. La táctica funcionó en los primeros 24 minutos, pero tras el entretiempo el dinamismo volvió al equipo azul y naranja.
En el cuarto final llegó la historia. Con el marcador igualado y apenas un minuto y medio por jugar, los Knicks dieron vuelta el partido. Y para cerrarlo, hubo una jugada que ya tiene lugar propio en los anales de la liga: OG Anunoby —33 puntos, gran figura de la noche— voló por los aires, anticipó a toda la defensa de los Spurs, capturó un rebote ofensivo y en el mismo movimiento cachetear la pelota para convertir el doble del triunfo.
New York, que solo estuvo ganando durante el 2% del encuentro, se quedó con el partido 107-106. La franquicia neoyorquina lidera la serie 3-1 y está a un triunfo de su primer título desde 1973, 53 años sin levantar el Larry O'Brien. La estadística histórica pesa: en las casi ocho décadas de la liga, cuando un equipo llega al 3-1, se consagró campeón en 37 de las 38 ocasiones en que ocurrió. La única excepción fue en 2016, cuando los Cleveland Cavaliers de LeBron James remontaron esa desventaja y ganaron en siete partidos.
El Juego 5 se jugará el sábado 13 de junio a las 21:30, en San Antonio. Los Spurs necesitarán ganar tres seguidos para evitar que Nueva York escriba el final de una de las sequías más largas del deporte profesional norteamericano
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