El presidente estadounidense aseguró que Teherán nunca tendrá capacidad atómica y amenazó con represalias extremas. Lo dijo en plena cumbre del G7 y a días de la eventual firma de un acuerdo de paz en Ginebra.
Por Francisco Taborda Chaud
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, lanzó este martes una de sus advertencias más severas a Irán al asegurar que el país nunca obtendrá un arma nuclear y que, si lo intentara, enfrentaría consecuencias devastadoras. "Si lo hacen, caerá el infierno sobre ellos, y no lo harán", afirmó ante la prensa, en una declaración que volvió a tensar el pulso de Washington con Teherán.
El mandatario fue categórico al sostener que el régimen iraní no desarrollará, comprará ni adquirirá por ninguna vía capacidad atómica. "No van a adquirirla, no van a hacer nada con ella y, si lo hacen, sufrirán consecuencias increíbles", agregó. Las declaraciones se produjeron al margen de la cumbre del G7, durante una reunión bilateral con el emir de Catar, Tamim bin Hamad Al Thani.
Pese al tono de la amenaza, Trump combinó la advertencia con un mensaje conciliador. Aseguró que nunca le interesó un cambio de régimen en Irán y valoró de manera positiva el diálogo con los actuales líderes del país. Según anticipó, esas conversaciones podrían derivar en un acuerdo de paz que se formalizaría a finales de esta semana en Ginebra.
El presidente estadounidense también describió en términos elogiosos a sus interlocutores iraníes. Los calificó de personas "fuertes e inteligentes", a las que considera racionales y no radicalizadas, y sostuvo que buscan ayudar a su país. En esa línea, deslizó una referencia a la sucesión de cuadros del régimen: "El primer grupo está muerto, el segundo también, parte del tercero ha desaparecido", planteó al explicar con quiénes negocia ahora.
El eventual entendimiento se enmarca en un proceso diplomático impulsado con mediación de Pakistán. El acuerdo entre Irán y Estados Unidos apunta a poner fin al conflicto que estalló a fines de febrero y que involucró también a Israel, con fuerte impacto en Medio Oriente y en la economía global.
El trasfondo de la disputa nuclear se remonta a la ofensiva militar del año pasado. En junio de 2025, Estados Unidos atacó tres instalaciones nucleares iraníes en una operación que la Casa Blanca presentó como una destrucción total del programa atómico de Teherán. Sin embargo, expertos y un informe de inteligencia estadounidense concluyeron que los sitios sufrieron daños y que el enriquecimiento de uranio quedó retrasado, pero que ni las instalaciones ni las capacidades nucleares fueron arrasadas por completo.
Esa diferencia entre el relato oficial y las evaluaciones técnicas mantiene abierta la principal incógnita del nuevo escenario. Mientras Trump exhibe la firmeza de sus advertencias y la promesa de un acuerdo inminente, la verdadera prueba será si el entendimiento de Ginebra logra cerrar de manera verificable la puerta a la capacidad nuclear iraní o si, una vez más, las palabras se adelantan a los hechos.
Los líderes celebraron el entendimiento que busca poner fin a la guerra, pero pidieron frenar los combates entre Israel y Hezbollah. Trump advirtió que volvería a bombardear a Teherán si el pacto no lo conforma.
La jornada, sin embargo, comenzó con amenazas de bombardeos a gran escala y terminó con Irán negando la existencia de cualquier documento acordado.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó este miércoles que Irán se comprometió a renunciar al arma nuclear, abrió la puerta a reunirse con el líder supremo Mojtaba Khamenei y confirmó que llamó "loco" a Benjamin Netanyahu durante una llamada tensa por los combates en Líbano.