El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó este miércoles que Irán se comprometió a renunciar al arma nuclear, abrió la puerta a reunirse con el líder supremo Mojtaba Khamenei y confirmó que llamó "loco" a Benjamin Netanyahu durante una llamada tensa por los combates en Líbano.
Todo en una misma entrevista, que retrata con claridad la tormenta de frentes abiertos que enfrenta Washington en Medio Oriente.
Las declaraciones fueron realizadas en el podcast Pod Force One, del New York Post. Consultado sobre el estado de las negociaciones nucleares, Trump respondió: "No podemos permitir que tengan un arma nuclear. Y ya han acordado que no van a tenerla. Han acordado eso. Pueden cambiar de opinión, pero eso era lo que tenían que acordar, y es lo que acordaron: esa era la parte importante."
El propio Times of Israel advirtió que no queda claro en qué forma exacta Irán habría acordado esa condición. Teherán, por su parte, lo desmintió. La agencia iraní Fars calificó las declaraciones de Trump como una "mezcla de verdad y mentira", negó que exista una cláusula sobre la reapertura del estrecho de Ormuz sin condiciones y descartó que haya fundamento en los comentarios sobre la destrucción del material nuclear iraní. El portavoz del Ministerio de Exteriores iraní también declaró a la televisión estatal que actualmente "no hay negociaciones" en curso sobre el programa nuclear.
Pese a esa contradicción, Trump insistió en que Khamenei participa activamente en las conversaciones. "Está involucrado, absolutamente. Creo que le tienen mucho respeto", dijo sobre el líder supremo iraní. Un día antes, el secretario de Estado Marco Rubio había señalado que Khamenei se encuentra vivo y "cada vez más involucrado" en la conducción del régimen. En ese contexto, Trump dejó abierta la posibilidad de un encuentro personal: "Me gustaría reunirme con él. Probablemente nos encontremos en algún momento, dependiendo de cómo vaya todo."
Sobre el estrecho de Ormuz, bloqueado por Irán desde el inicio del conflicto, Trump respondió con cautela cuando le preguntaron si el cierre podría prolongarse hasta septiembre: "No lo sé. Creo que podría ser, pero creo que es poco probable. Creo que esto se resolverá bastante rápido." Que el estrecho siga cerrado para las elecciones legislativas del 3 de noviembre es un escenario que la Casa Blanca quiere evitar.
La entrevista también dejó al descubierto el estado real de la relación entre Washington y Tel Aviv. En la misma conversación, Trump confirmó haber llamado "loco" a Netanyahu durante una llamada telefónica del lunes, en la que expresó su malestar por la renovada ofensiva israelí en Líbano. Según fuentes citadas por Axios, Trump le llegó a decir al primer ministro: "Estás loco. Estarías en la cárcel si no fuera por mí. Te estoy salvando el pellejo. Ahora todo el mundo te odia, a ti y a Israel." Otra fuente describió a Trump como "furioso" y señaló que en un momento le gritó a Netanyahu: "¿Qué demonios estás haciendo?"
La filtración de esa conversación fue interpretada por varios analistas como un intento deliberado de Trump por presionar a Israel para que frene sus operaciones en Líbano, en un momento en que las amenazas de Irán de abandonar las negociaciones de alto el fuego complicaban el margen diplomático de Washington.
El mismo día en que Trump hablaba de acuerdos posibles, Irán y Estados Unidos se acusaban mutuamente de violar la tregua, y proyectiles atribuidos a Teherán impactaban en el aeropuerto internacional de Kuwait, con al menos un muerto. La distancia entre el optimismo de Trump en el podcast y lo que ocurría sobre el terreno era, en la jornada del miércoles, difícil de ignorar.
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