Donald Trump y Xi Jinping se reunieron este jueves en el Gran Salón del Pueblo de Beijing, en la primera visita de Estado de un presidente de Estados Unidos a China desde 2017.
El encuentro duró poco más de dos horas y cuarto en formato ampliado, con las delegaciones completas, y dejó señales de entendimiento en materia comercial y sobre la crisis en Irán. Pero el tono de la jornada lo puso Xi Jinping, que advirtió sin rodeos que una mala gestión de la cuestión de Taiwán podría llevar a las dos potencias al "choque o incluso al conflicto".
La cumbre se celebró en el Gran Salón del Pueblo, a un costado de la plaza de Tiananmen. Trump llegó acompañado por el secretario de Estado, Marco Rubio, el secretario de Defensa, Pete Hegseth, y una inusual delegación de líderes del sector tecnológico. Entre los empresarios figuraban el CEO de Nvidia, Jensen Huang, y Elon Musk. Trump justificó su presencia ante Xi: "Hoy están aquí para presentar sus respetos a usted y a China, y esperan comerciar y hacer negocios".
Antes del encuentro a puertas cerradas, ambos líderes ofrecieron declaraciones públicas que dibujaron el contraste entre uno y otro. Trump elogió a su anfitrión sin reservas: "Eres un gran líder. A veces a la gente no le gusta que yo lo diga, pero lo digo de todos modos, porque es verdad. Es un honor estar contigo. Es un honor ser tu amigo." También vaticinó que "la relación entre China y Estados Unidos será mejor que nunca".
Xi fue más sombrío. En sus primeras palabras públicas expresó la esperanza de que ambos países puedan evitar el conflicto y se preguntó si los dos "pueden trascender la trampa de Tucídides y forjar un nuevo modelo de relaciones entre grandes potencias", en referencia a la teoría que sostiene que cuando una potencia emergente amenaza con desplazar a la dominante, la guerra suele ser el resultado.
Comercio: avances sin grandes anuncios
En materia comercial, Xi abrió el encuentro con un mensaje de cooperación: "Siempre creí que nuestros dos países tienen más intereses comunes que diferencias. El éxito de uno es una oportunidad para el otro." También remarcó que "no hay ganadores en una guerra comercial".
El secretario del Tesoro, Scott Bessent, señaló que la soja "está totalmente cubierta" por un acuerdo de venta vigente con China, y que el país está interesado en comprar más energía estadounidense. Indicó además que ambas partes discutirán la creación de una junta para identificar y facilitar la inversión china en sectores no estratégicos de Estados Unidos, y otra junta de comercio que podría facilitar la eliminación de aranceles sobre bienes por unos 30.000 millones de dólares en áreas no críticas. Sin embargo, la reunión no se cerró con grandes anuncios formales.
Taiwán y la advertencia más directa
Xi fue categórico sobre Taiwán: "La cuestión de Taiwán es el tema más importante en las relaciones entre China y Estados Unidos. Si se maneja mal, las dos naciones podrían chocar o incluso entrar en conflicto, lo que empujaría a toda la relación entre China y Estados Unidos a una situación muy peligrosa", según la agencia oficial Xinhua.
La respuesta de Washington fue deliberadamente acotada. El secretario de Estado, Marco Rubio, declaró después de la reunión que "la política de Estados Unidos con respecto a la cuestión de Taiwán permanece inalterada". Agregó que el tema "fue planteado. Ellos siempre lo plantean por su parte. Nosotros siempre dejamos clara nuestra posición y pasamos a los demás temas". En tanto, la portavoz del gabinete de Taiwán, Michelle Lee, aseguró que Washington le había expresado su "apoyo claro y firme" durante la cumbre.
Irán: el otro eje de la jornada
En materia nuclear, el comunicado oficial fue directo: "Ambos países están de acuerdo en que Irán no puede tener nunca un arma nuclear." Trump afirmó además que Xi prometió durante las conversaciones no proporcionar equipamiento militar a Irán: "Dijo que no les va a dar equipo militar." Ambos mandatarios también coincidieron en que el Estrecho de Ormuz debe permanecer abierto al tráfico de hidrocarburos.
La jornada cerró con un banquete de Estado. En su brindis, Xi afirmó que él y Trump habían mantenido las relaciones entre ambas naciones "generalmente estables" en un mundo turbulento, y señaló que "lograr el gran rejuvenecimiento de la nación china y hacer que Estados Unidos vuelva a ser grande pueden ir de la mano". Trump calificó las conversaciones de "extremadamente positivas y productivas". La visita se extiende hasta el viernes, con una agenda que incluye una parada en la Gran Muralla China.
El Presidente llegó al buque el 30 de abril en un Grumman C-2 Greyhound desde Aeroparque, acompañado por Karina Milei, el ministro de Defensa Carlos Presti y el canciller Pablo Quirno. El ejercicio PASSEX 2026, autorizado por el Decreto 264/2026, se extendió del 27 al 30 de abril con seis unidades de la Armada Argentina junto a la fuerza de tareas del USS Nimitz.