Por El Patriota
Las nevadas pronosticadas en estas provincias podrían alcanzar acumulaciones de entre 60 y 120 centímetros, con la posibilidad de superar estos valores en algunas áreas puntuales. Además, se esperan vientos intensos que podrían provocar una reducción significativa de la visibilidad y la aparición de viento blanco, lo que aumenta el riesgo para la población y sus bienes. Ante esta situación, el SMN aconseja a los ciudadanos seguir las recomendaciones de las autoridades locales y evitar salir de sus hogares si no es necesario.
En otras zonas, como el sur de San Juan, el norte de Mendoza, y en las provincias de Río Negro y Chubut, rige una alerta amarilla por nevadas. Este nivel de alerta implica fenómenos meteorológicos que podrían causar daños y riesgos moderados. Por lo tanto, se insta a la población a tomar precauciones, especialmente en las rutas. Las condiciones climáticas no solo están afectando a las provincias del oeste, ya que un frente frío también impactará en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) y otras regiones del país.
Según los pronósticos, se anticipan lluvias y vientos intensos que podrían alcanzar los 50 km/h. Esta inestabilidad climática se extenderá durante toda la semana, con un pronóstico que sugiere precipitaciones continuas. Desde el SMN se recomienda a la población revisar las condiciones de sus viviendas, asegurarse de tener alimentos no perecederos y agua potable en caso de que las condiciones climáticas se agraven. También es fundamental contar con un kit de emergencia y mantener el celular cargado para poder comunicarse en caso de necesidad.
En cuanto a las temperaturas, varias ciudades argentinas amanecieron con registros bajo cero. Gobernador Gregores, en Santa Cruz, fue la más fría con -9°C, seguida de El Calafate con -8.4°C. Esta ola de frío extremo se enmarca en un contexto de fuertes descensos térmicos que han sido registrados en diferentes puntos del país, lo que subraya la gravedad de la situación climática actual. La combinación de nevadas, vientos y frío extremo no solo afecta a la vida cotidiana de quienes residen en las zonas alertadas, sino que también plantea desafíos para el transporte y la infraestructura. Las autoridades locales están en alerta y se preparan para responder a cualquier eventualidad que pudiera surgir como consecuencia de estas condiciones adversas.