El Gobierno presentó el acuerdo bajo la consigna “Para todos, sin usar la plata de todos”. Sin embargo, el contrato firmado con DirecTV y Torneos limita la publicidad, elimina la producción propia y reduce la capacidad de recuperar la inversión realizada por el Estado.
“Para todos, sin usar la plata de todos”. Cuando el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, publicó en su cuenta de X el anuncio del acuerdo, la síntesis sonó perfecta. La Televisión Pública y Radio Nacional transmitirían todos los partidos de la Selección argentina en el Mundial 2026, sin que el costo de los derechos recayera sobre los impuestos de los ciudadanos. Pocos días después, los detalles del contrato empezaron a mostrar una imagen más matizada.
Radio y Televisión Argentina (RTA) firmó en enero un contrato con DirecTV y Torneos por los derechos para retransmitir diez partidos del Mundial 2026, incluyendo todos los que juegue la Selección argentina. El valor del acuerdo rondaría los US$ 4 millones, aunque las autoridades del organismo evitaron confirmarlo amparándose en cláusulas de confidencialidad comercial.
La negociación fue encabezada desde el Gobierno por el jefe de Gabinete, Manuel Adorni; el secretario de Comunicación y Prensa, Javier Lanari; y el interventor de los Medios Públicos, Carlos Curci.
El número, comparado con las erogaciones de mundiales anteriores, es efectivamente menor. Pero la arquitectura del acuerdo impone restricciones operativas que no tienen precedente en la historia de la TV Pública.
El acuerdo entre RTA, DirecTV y Torneos estipula que la TV Pública solo podrá conectar su señal cinco minutos antes del pitazo inicial y deberá cortar apenas cinco minutos después de finalizado el encuentro. Durante el juego y el entretiempo no habrá publicidad argentina, ya que se respetará la señal original de DirecTV.
Esa restricción publicitaria es el punto que más tensiona la narrativa oficial del “déficit cero”. Si la TV Pública no puede vender pauta durante los noventa minutos de juego ni en el entretiempo, el margen de recuperación de la inversión se achica considerablemente. El acuerdo impide recuperar la inversión mediante publicidad durante las transmisiones, dado que la señal estatal solo retransmitirá en espejo la cobertura de DirecTV, que posee los derechos completos del torneo en Argentina.
A eso se suma la ausencia de producción propia en cancha. A diferencia de otras ediciones, no habrá un equipo de transmisión propio de la TV Pública y Radio Nacional instalado de forma permanente en las sedes del Mundial, relatando y comentando los partidos. Está previsto, en cambio, el envío de una delegación reducida de periodistas que acompañará al seleccionado argentino durante la competencia.
En cuanto a las plataformas digitales, el canal de YouTube de la TV Pública podrá transmitir en vivo y en directo solo durante los primeros diez minutos de cada partido. El resto del encuentro continuará bajo un formato estilo radial, con relatos y comentarios desde los estudios, incluyendo algunas imágenes permitidas. Esta propuesta se integrará al programa “Leo Tour”, que ya cubre la actividad de Lionel Messi.
Lo que costaron los mundiales anteriores
Para dimensionar la diferencia con ediciones previas hay que repasar los números. A lo largo de distintas gestiones, la TV Pública obtuvo los derechos de transmisión de los últimos tres Mundiales: en 2014 compró la totalidad de los partidos por US$ 19 millones; en 2018 adquirió la mitad y compensó parte del pago con espacios publicitarios; y para 2022 FIFA World Cup desembolsó US$ 8 millones, entre efectivo y cesión de publicidad.
En el caso del Mundial de Qatar 2022, la producción demandó gastos adicionales por poco más de US$ 2 millones, aunque se lograron ventas de publicidad por más de US$ 12 millones. Es decir, en esa edición el Estado pudo al menos recuperar lo invertido, e incluso generar un excedente, gracias a la pauta comercial que el acuerdo actual le prohíbe vender.
En 2014, el cuadro fue marcadamente peor. El programa “Fútbol para Todos” prohibió desde 2010 la publicidad privada a pedido del entonces ex presidente Néstor Kirchner, de modo que los ingresos por marcas comerciales apenas alcanzaban una fracción mínima del total de anuncios emitidos, mientras el resto de la pauta era de empresas estatales o de la Casa Rosada.
En el certamen de 2014, bajo la presidencia de Cristina Fernández de Kirchner, se emitieron los 64 encuentros con un costo que superó ampliamente los US$ 24 millones entre derechos y logística. En 2018 y 2022, la señal estatal transmitió 32 partidos y envió equipos completos de producción a las respectivas sedes mundialistas.
La diferencia de escala con el acuerdo actual, entonces, es real. El problema es que las condiciones del contrato también recortan fuertemente la capacidad del Estado de compensar esa inversión.
Retransmisión sin producción propia
El esquema vigente funciona como una retransmisión en espejo. DirecTV y Torneos, titulares de los derechos del torneo en el país, autorizan a RTA a reproducir su señal durante los partidos acordados. La TV Pública agrega únicamente los cinco minutos de previa y los cinco minutos posteriores al encuentro, donde sí puede incorporar conductores, análisis y publicidad propia.
Una fuente del Gobierno nacional describió el mecanismo a Clarín: “Es un esquema similar al que se hizo con la Copa América, pero ahora con la retransmisión de DirecTV. Es una empresa que está en crisis y no podemos darnos el lujo de armar superproducciones con los partidos de la Selección, como hará Telefe. Pero todos van a poder ver los partidos de la Selección por la TV Pública y escucharlos por Radio Nacional, incluso con una propuesta diferente en nuestro canal de streaming en YouTube, sin que tengamos que poner plata de los impuestos de los argentinos”.
El antecedente más cercano a este formato es el de la 2024 Copa América. En aquella oportunidad, Torneos y DirecTV, en su carácter de tenedores de los derechos, y Telefe como sublicenciataria, acordaron que la Televisión Pública dispusiera en su pantalla de los partidos que disputara la Selección argentina, complementando la transmisión de Telefe. La TV Pública realizó entonces una transmisión “en espejo” de la señal privada, sin producción propia.
La TV Pública será la única señal con alcance gratuito en todo el territorio nacional que transmitirá los partidos de la Selección durante el Mundial. Eso cumple con lo que establece la Ley 25.342, que garantiza la emisión en abierto de los encuentros del seleccionado.
Telefe también transmitirá los partidos de Argentina, pero en un esquema que incluye 32 encuentros en total, con producción propia y equipos instalados en las sedes.
El monto del acuerdo de RTA resulta inferior al de ediciones anteriores debido a que los medios públicos transmitirán menos partidos y bajo condiciones más limitadas. Con un torneo que por primera vez llegará a 104 encuentros, por la expansión a 48 selecciones, la TV Pública cubrirá apenas el 9,6% de la programación total del Mundial.