El papa León XIV presentó el lunes su primera encíclica, Magnifica Humanitas, en un acto poco común en la historia del pontificado: el propio papa, presente en el Aula del Sínodo del Vaticano, tomó la palabra para explicar un documento que desde el título pone a la persona humana en el centro del debate sobre la inteligencia artificial.
El texto, de 110 páginas y 245 párrafos, fue firmado el 15 de mayo —en el 135.º aniversario de la Rerum Novarum de León XIII— y va bastante más allá de la tecnología.
El pontífice deplora las guerras, la carrera armamentista, las crecientes desigualdades y la concentración de poder en pocas manos, en un contexto en el que, según advierte, "la fuerza del derecho internacional es sustituida por el 'derecho del más fuerte'". El paralelismo con León XIII es explícito: así como la Rerum Novarum respondió a los desafíos de la Revolución Industrial, Magnifica Humanitas busca orientar la Doctrina Social de la Iglesia ante lo que el propio pontífice describió, desde el primer día de su pontificado, como el mayor desafío de la época.
La IA no es neutral
La encíclica advierte que la IA "no puede considerarse moralmente neutra" porque "toma el rostro de quien la concibe, la financia, la regula, la utiliza". León XIV reclama "desarmarla" para evitar que domine al ser humano, y aclara que el documento no es un "sí" o un "no" a la tecnología, sino una invitación a que el progreso técnico no aplaste lo que nos hace humanos.
El riesgo que más le preocupa no es que algunas tecnologías se usen mal, sino que "el paradigma tecnocrático en el que estamos inmersos, potenciado por la revolución digital y la IA, haga parecer justa y normal una visión antihumana, según la cual la plenitud de la vida consistiría en tener más, reducir la fragilidad, eliminar lo imprevisto y controlarlo todo".
El documento también advierte sobre el peligro de los "gemelos digitales" afectivos: la imitación artificial de palabras de consejo, empatía, amistad o amor puede resultar útil o gratificante, pero en usuarios poco conscientes puede inducir a engaño y dar la falsa impresión de estar en relación con un auténtico sujeto personal.
Poder, guerra y esclavitud
En el tercer capítulo, el papa cuestiona el poder acumulado por las grandes compañías tecnológicas y advierte sobre la concentración de datos e infraestructuras digitales. Señala que "pequeños grupos muy influyentes pueden orientar informaciones y consumos, condicionar procesos democráticos e incidir en las dinámicas económicas en beneficio propio, contradiciendo la justicia social y la solidaridad entre los pueblos".
Sobre la guerra, León XIV sostiene que "el desarrollo y el uso de la IA en el ámbito bélico deben estar sujetos a las restricciones éticas más rigurosas". Y llama a superar la teoría de la "guerra justa", que a su juicio es "invocada con demasiada frecuencia para justificar cualquier guerra".
El texto incluye la primera disculpa formal de un papa por el papel histórico de la Santa Sede en la legitimación de la esclavitud, que León XIV califica de "herida en la memoria cristiana": "Por eso, en nombre de la Iglesia, pido sinceramente perdón", escribe.
Trabajo, mercado y futuro
Al abordar el empleo, la encíclica advierte que en algunos contextos "es realista temer una reducción significativa y rápida de los puestos de trabajo disponibles", con consecuencias en cadena para familias, jóvenes y economías locales. Propone que toda introducción de automatización sea acompañada por medidas de protección del empleo y recalificación, y sentencia: "En la era de la IA y de la robótica, ya no es posible confiar únicamente en la 'mano invisible' del mercado".
Sobre los menores y las plataformas digitales, León XIV pide intervenciones legislativas que establezcan límites de edad y responsabilicen a los proveedores de servicios, "sin descargar sobre las familias el peso de la limitación".
Magnifica Humanitas cierra con una imagen que resume el tono del documento entero. León XIV plantea que la humanidad "magnífica y herida" no debe ser sustituida ni superada por la técnica: puede acoger los progresos tecnológicos para aliviar sufrimientos y abrir posibilidades nuevas, "siempre que no reniegue de aquello que la hace ser ella misma, es decir, la capacidad de relación y de amor".
Un llamado que, en el año en que la carrera por la inteligencia artificial acelera sin regulación multilateral a la vista, difícilmente pase inadvertido.
La Conferencia Episcopal del Uruguay dio el jueves el paso institucional más concreto hasta ahora: en un comunicado firmado por su cúpula, afirmó que existe "una alta probabilidad" de que el papa León XIV visite el país, posiblemente en la primera quincena de noviembre.
El Abierto Francés ya tiene pactados sus primeros duelos y, con 11 argentinos en su nómina, se esperan grandes resultados para el tenis local.