Carlos Alberto Solari murió este viernes 5 de junio en su casa de Parque Leloir, partido bonaerense de Ituzaingó.
Tenía 77 años. Padecía Parkinson desde hacía una década y se había retirado de los escenarios en 2017. La Unidad Fiscal 2 de Ituzaingó se presentó en el domicilio para constatar el deceso y determinó que "nada indica o señala" otro motivo de muerte más allá de la enfermedad de base. Se realizará la autopsia por protocolo para establecer con precisión el causal de muerte.
Fue miembro fundador y cantante de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado y, en su última etapa, El Míster y los Marsupiales Extintos. Nació en Paraná, Entre Ríos, el 17 de enero de 1949, y fue en La Plata donde, junto a Skay Beilinson y la mánager conocida como "la Negra" Poli, fundó Los Redondos en 1975.
Desde sus primeros pasos, la banda estableció una estética propia, tanto en lo musical como en su modo de relacionarse con el público. La independencia artística y la distancia respecto de los grandes medios marcaron a fuego el recorrido del grupo, que editó nueve álbumes de estudio hasta su disolución en 2001. Discos como Oktubre, Un baión para el ojo idiota y Luzbelito forman parte del repertorio esencial del rock argentino. El gran triunfo del Indio Solari radicó en una paradoja insólita: lograr que multitudes fervorosas corearan las letras más herméticas de la música contemporánea.
La banda se disolvió en 2001, sin despedida oficial ni concierto final. El Indio continuó como solista junto a Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado, y los ricoteros lo siguieron. Su último recital presencial tuvo lugar el 11 de marzo de 2017 en Olavarría, ante una multitud estimada en 300.000 personas. Ese show terminó siendo el último: tres personas murieron esa noche, y el Indio no volvió a subir a un escenario.
El diagnóstico de Parkinson lo había confirmado él mismo un año antes, durante un recital en Tandil. "Se dice por ahí que tengo una enfermedad. Sí, es verdad, Mr. Parkinson viene pisándome los talones. Pero bueno. Así es la vida", dijo frente a su público.
El avance de la enfermedad lo llevó a recluirse en su casa de Parque Leloir, donde convirtió su residencia en un centro de producción artística. Continuó haciendo música, arte visual y textos, adaptando su forma de trabajar a las limitaciones físicas que el Parkinson le imponía. Su última aparición pública fue en enero pasado, cuando recibió el Doctorado Honoris Causa de la Universidad de Buenos Aires.
El primer mensaje de despedida llegó de Skay Beilinson, su socio en Los Redondos, que lo despidió en Instagram con un "buen viaje, querido amigo" y anunció la suspensión de su próximo show. "Te llevo en cada recuerdo, en cada canción de ayer", escribió.
El rock argentino tiene muertos que se convierten en mitos y mitos que se vuelven religión. El Indio Solari fue las dos cosas en vida.
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