La empresa de Elon Musk designó un country manager para el país y Uruguay, firmó una carta de intención con YPF y tiene en conversaciones proyectos de mayor escala, entre ellos un data center en Neuquén junto a YPF Luz que podría encuadrarse en el régimen de promoción de inversiones conocido como Súper RIGI.
El martes 16 de junio, Horacio Marín, presidente y CEO de YPF, visitó la Gigafactory de Tesla en Texas. Recorrió las instalaciones junto a Michael Snyder, vicepresidente de energía de la compañía, y formalizó una carta de intención entre ambas empresas. Se trata de un acuerdo marco que habilita negociaciones formales sin implicar compromisos financieros definitivos. Cubre tres áreas: infraestructura de carga rápida, almacenamiento de energía e innovación tecnológica. "Firmamos un primer acuerdo marco con Tesla para explorar distintas unidades de negocios entre ambas compañías. Recorrí la Gigafactory en Texas junto a Michael Snyder y, sinceramente, salí impresionado", publicó Marín en su cuenta de X.
El esquema de la alianza combina lo que cada empresa tiene para ofrecer. Tesla aportaría su red global de supercargadores y sus sistemas de almacenamiento a escala industrial, tecnología que ya desplegó en decenas de países pero cuya presencia en la Argentina sigue siendo marginal. YPF, por su parte, pondría sobre la mesa su red de más de 1.600 estaciones de servicio distribuidas en todo el territorio, una plataforma logística que ningún operador privado podría replicar en el corto plazo.
La primera etapa ya tiene forma. El acuerdo de cargadores, que está firmado, arrancará con 17 estaciones de servicio en el segundo semestre de este año, con el primer punto previsto en Nordelta. El plan traza tres corredores: el AMBA junto al nodo Santa Fe-Rosario; el centro del país, con la conexión Buenos Aires-Mendoza; y un tercero en la Patagonia que llegaría hasta Ushuaia. Según fuentes cercanas a las negociaciones, Musk tiene interés concreto en que Tesla tenga presencia en el extremo sur del continente, una decisión que también tiene una lectura geopolítica: detrás de la estrategia de expansión hay una disputa de mercado con empresas chinas, tanto en el sector automotriz como en otras industrias donde Tesla compite.
Pero la apuesta más ambiciosa está en una etapa anterior a cualquier firma. YPF le asigna especial relevancia al proyecto de un data center en Neuquén, que Tesla levantaría en asociación con YPF Luz: la empresa tecnológica aportaría la infraestructura a través de su unidad de negocios especializada, mientras que la filial eléctrica de YPF garantizaría el suministro de gas. En julio llegará al país una delegación de Tesla para avanzar en la negociación, con visitas previstas en Buenos Aires y Neuquén. "La idea es firmar un acuerdo en los próximos meses. Es un proyecto que podría entrar al Súper RIGI", señalaron allegados a las conversaciones.
Los data centers son uno de los sectores incluidos en el proyecto ampliado de promoción de inversiones que el Gobierno busca aprobar en el Congreso, apuntando a desembolsos superiores a los 1.000 millones de dólares.
Hay un tercer frente, más incipiente: el de las baterías de backup energético. En ese caso, el interlocutor no sería YPF sino el Estado nacional, a través de la Secretaría de Energía, que viene licitando infraestructura de soporte ante picos de demanda en el AMBA y el norte del país. Tesla ya desarrolla negocios similares en Chile y podría proveer las baterías a las empresas que resulten adjudicatarias.
Para gestionar todos estos frentes desde el país, la empresa designó a Joaquín Lizarralde como country manager para Argentina y Uruguay. Lizarralde pasó por Kavak como director comercial y acumula más de doce años de trayectoria en la intersección de la industria automotriz, el sector digital y los marketplaces en Sudamérica. La importación de los modelos eléctricos de Tesla no está en los planes por el momento: el foco inicial es, sin lugar a dudas, la energía.