El presidente Javier Milei vio el partido con su hermana Karina en la Quinta de Olivos y terminó afónico, con los ojos húmedos y el teléfono en la mano.
La remontada de la Selección ante Egipto —de 0 a 2 abajo a ganadora 3 a 2 en los últimos diez minutos de los octavos de final del Mundial 2026— lo encontró exactamente igual que a cualquier argentino: al borde del colapso nervioso, sin poder creer lo que estaba viendo. "VAMOS ARGENTINA CARAJO…!!! Que manera de sufrir", escribió en X apenas terminó el partido. Después salió a hablar por radio, casi sin voz.
En declaraciones a Radio Mitre, el mandatario repasó la noche con los pies todavía en el aire: "Vimos el partido con mi hermana en Olivos y qué forma de sufrir. Pero pudimos remontarlo y ganar. Era injusto el resultado. Argentina había jugado bien y nos encontramos con dos contragolpes que nos vacunaron, pero no nos van a dar por muertos nunca". Le preguntaron si había sufrido. "Ni te cuento", respondió. Le preguntaron si en algún momento había dejado de creer. "Jamás", dijo.
La frase no fue casual. Milei lleva dos años y medio gobernando con la misma lógica que describió esa noche: sostener el rumbo cuando los números duelen, no aflojar cuando la presión arrecia, confiar en que la remontada llega. El triunfo de la Selección en Atlanta —uno de los más dramáticos en la historia reciente del equipo— resonó en Olivos con una carga simbólica que el propio Presidente no dejó pasar. "Cuando ya nos daban por muertos, resurgimos, renacimos y hemos podido revertir esta situación", dijo. Y luego, sin filtros: "Lloré. Me emocioné hasta las pelotas, Gabriel, dale, ni me lo preguntes, es obvio". Cerró con un mensaje para los jugadores: "Los felicito, los amo y estoy como loco de felicidad".
El partido en Atlanta había empezado de la peor manera. Egipto se puso 2 a 0 con goles de Ibrahim y Zico, y Messi había fallado un penal ante una gran atajada del arquero Shobeir. Cuando el equipo parecía al borde de la eliminación, llegó la reacción: el "Cuti" Romero descontó de cabeza, Messi marcó el empate y Enzo Fernández, ya en tiempo de descuento, puso el 3 a 2 que desató el delirio. En la Quinta de Olivos, en el Obelisco y en cada rincón del país, la misma explosión simultánea.
Karina Milei eligió pocas palabras para decir mucho. "Increíble. Lo que hay que sufrir para ser argentino", escribió en X, antes de rematar con una frase que le cabe a cualquier hincha de cualquier generación: "Pero qué lindo es ser argentino".
El festejo del Gobierno fue en bloque y sin protocolo. El ministro de Economía, Luis Caputo, se limitó a un "Vamos Argentina, carajo". Patricia Bullrich apeló al cine: "Ni en 'Gladiador' le pusieron tanta garra como Argentina hoy". El jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, compartió imágenes del fan fest de Palermo desbordado: "¡Qué locura! VAMOS ARGENTINA CARAJO". El secretario de Turismo, Daniel Scioli, fue en mayúsculas: "CON FE, ESPERANZA Y PERSEVERANCIA. GRACIAS, SELECCIÓN. GRACIAS, MESSI". Hasta la diputada Myriam Bregman, desde la vereda opuesta, tuvo su momento: "Que Riquelme abra La Bombonera para ir a aplaudir a Paredes".
Con la clasificación consumada, Argentina espera en cuartos de final a Suiza, que eliminó a Colombia en penales. El partido es el sábado 11 de julio a las 22 en el Arrowhead Stadium de Kansas City. Del otro lado de la línea, Milei ya anticipó que no habrá dudas de su parte. El lunes a la noche en Atlanta quedó demostrado que tampoco las habrá del lado del equipo.
En volumen, el crecimiento fue del 18%, aunque la variación interanual se acerca al 20% si se toma el año anterior completo como base de comparación.
Por primera vez en la historia reciente del país, el sector energético y minero igualó en el primer cuatrimestre de 2026 el aporte de divisas del complejo cerealero y oleaginoso.
Diego Santilli asume esta tarde como jefe de Gabinete de Ministros en una ceremonia en el Salón Blanco de la Casa Rosada que reunirá a catorce gobernadores, una convocatoria amplia que la Casa Rosada exhibe como señal de respaldo político tras la salida de Manuel Adorni.