Por El Patriota
En esta segunda jornada del juicio, los acusados Loïk Le Priol y Romain Bouvier no se presentaron ante el Tribunal de la Corte en lo Criminal de París, donde se están llevando a cabo las audiencias. Durante la primera jornada, se mostraron imágenes de cámaras de seguridad que registraron los momentos previos al asesinato. En estas filmaciones, se observa a Aramburú discutiendo con los acusados en el bar Le Mabillon, en el barrio Saint-Germain, donde la situación rápidamente escaló a una pelea física.
El día del crimen, Aramburú fue atacado y recibió seis disparos en el pecho y la espalda, según testimonios de la policía que asistió a la escena. A pesar de la conexión de los acusados con un grupo de ultraderecha en Francia, el investigador que declaró durante el juicio señaló que no hay evidencia que vincule el crimen con un motivo racista, lo que ha generado diversas reacciones en la opinión pública. La familia de Aramburú ha manifestado su angustia por la difusión de los videos del asesinato, que, según ellos, deberían haber permanecido en el ámbito del juicio.
A través de un comunicado, sus abogados expresaron que la exhibición de estas imágenes ha causado un profundo malestar, especialmente en los hijos menores de Aramburú, quienes se encuentran en una situación vulnerable tras la pérdida de su padre. Las audiencias continuarán hasta el 25 de septiembre, y se espera que en los próximos días se presenten más testimonios de testigos que presenciaron el crimen. Esta situación ha puesto de relieve no solo la tragedia del asesinato de un deportista querido en Argentina, sino también el impacto emocional y psicológico que esta experiencia ha tenido en su familia.
El juicio no solo busca justicia para Aramburú, sino que también expone las tensiones sociales y la violencia que pueden surgir en contextos de confrontación. La comunidad argentina y el mundo del rugby siguen de cerca el desarrollo de este caso, que ha resonado tanto en Francia como en su país natal.
Esta medida busca reactivar la investigación por las prácticas de seguimiento y obtención de información de periodistas, dirigentes políticos y militantes durante eventos internacionales como la OMC y el G20.