El Patriota

14/05/2026
Internacional 13/05/2026
La cumbre geopolítica más importante del año

Trump llegó a Beijing para reunirse con Xi Jinping: Irán, Ormuz y el petróleo en el centro de la cumbre más importante del año

Es el primer viaje de un presidente estadounidense a China desde 2017. Trump busca que Xi presione a Irán para reabrir el estrecho de Ormuz, bloqueado desde el 28 de febrero. Lo acompañan Elon Musk, Tim Cook y más de una docena de ejecutivos globales. Para Argentina, el resultado puede definir el precio del petróleo y el destino de Vaca Muerta como exportadora de energía.

Trump vs Xi Jinping

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, llegó este miércoles a Beijing para mantener una cumbre con el líder chino, Xi Jinping, en un contexto marcado por las tensiones comerciales, la guerra contra Iran y las disputas sobre Taiwan.


La visita representa el primer viaje de un presidente estadounidense a China desde 2017, cuando el propio Trump visitó Beijing durante su primer mandato.


Trump viajó acompañado por más de una docena de líderes empresariales, incluyendo a Tim Cook (Apple), Elon Musk (Tesla), Kelly Ortberg (Boeing) y ejecutivos de BlackRock, Goldman Sachs, Citi, Mastercard y Visa.


Jensen Huang se sumó a la comitiva durante una escala técnica en Alaska.


La delegación empresarial es la señal más clara del objetivo de Trump: además de hablar de política, quiere firmar contratos y abrir el mercado chino para las empresas estadounidenses.


La agenda de los próximos dos días incluye una ceremonia de bienvenida, una reunión bilateral, una visita conjunta al Templo del Cielo y un banquete de Estado el jueves. El viernes, Trump compartirá un almuerzo de trabajo con Xi antes de partir de la capital china.


La guerra contra Irán, desencadenada por Estados Unidos e Israel el 28 de febrero, llevó a Donald Trump a posponer su viaje, previsto originalmente para marzo.


El estrecho de Ormuz permanece bloqueado: Estados Unidos mantiene un bloqueo naval sobre los puertos iraníes mientras Teherán restringe el paso del tráfico internacional. Las reservas mundiales de combustible se han reducido como consecuencia directa del conflicto.


Antes de abordar el Air Force One, Trump fue categórico. “Vamos a hablar largo y tendido sobre todo eso. Creo que él se ha portado relativamente bien, si les soy honesto”, dijo sobre su relación con Xi.


Sobre Irán fue más directo: “La única cosa que importa es que no puedan tener un arma nuclear.”


También anunció que su primera petición a Xi será que China abra su mercado a las empresas estadounidenses, y confirmó que Xi tiene previsto realizar una visita recíproca a Estados Unidos hacia finales de este año.


El eje central de la reunión es la crisis energética global.


El secretario del Tesoro, Scott Bessent, pidió a China que presione a Irán para que abra el estrecho: “Veamos si China da un paso al frente con algo de diplomacia y logra que los iraníes abran el estrecho.”


La palanca de Washington sobre Beijing en este punto se apoya en los vínculos históricos entre ambos países. En 2025, China compraba más del 80% de las exportaciones petroleras iraníes, lo que equivalía a unos 1,38 millones de barriles diarios.


Esos lazos económicos le dan a Beijing una influencia sobre Teherán que ningún otro actor tiene. China ha negado haber proporcionado armas a Irán durante el conflicto.


China juega una partida doble. Por un lado, sostiene económicamente a Irán y evita su aislamiento total. Pero al mismo tiempo intenta impedir una escalada que desestabilice completamente la región. China importa cerca del 70% del petróleo que consume y buena parte de ese flujo energético pasa por el Golfo Pérsico.


Además de la situación en Medio Oriente, Trump y Xi discutirán comercio bilateral, competencia tecnológica, los controles chinos sobre las exportaciones de tierras raras, la rivalidad en inteligencia artificial y la continuidad de la tregua arancelaria pactada en octubre durante su última reunión en South Korea.


Los analistas son cautelosos sobre los resultados concretos. La investigadora del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales, Henrietta Levin, señaló: “En ambos lados hay un consenso de que la estabilidad entre Estados Unidos y China es importante. Lo más probable es que de la reunión salga muy poco.”


Para la Argentina, el resultado de esta cumbre no es un tema abstracto. El conflicto en Ormuz mantiene el precio del Brent en niveles que multiplican el valor de las exportaciones energéticas argentinas.


Si la cumbre abre una vía de negociación que lleve a la reapertura del estrecho, el petróleo podría caer con rapidez. Si el conflicto se prolonga, Vaca Muerta seguirá siendo un activo estratégico de primera línea.


En cualquiera de los dos escenarios, lo que se resuelva en Beijing en las próximas 48 horas tendrá consecuencias directas sobre la economía argentina.

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