Las reservas internacionales brutas del Banco Central llegaron este martes 26 de mayo a 47.908 millones de dólares, el registro más elevado desde octubre de 2019
El salto de 1.105 millones en una jornada se explica, casi en su totalidad, por el ingreso del desembolso aprobado días antes por el Fondo Monetario Internacional en el marco de la segunda revisión del programa de Facilidades Extendidas que mantiene con la Argentina.
El directorio ejecutivo del organismo había dado el visto bueno el jueves anterior. Con este tercer giro, el país acumuló alrededor del 80% del financiamiento total acordado bajo el programa de 20.000 millones de dólares firmado en abril de 2025. El primero, de 12.000 millones, llegó junto con el anuncio de la salida del cepo cambiario. El segundo, de 2.000 millones, se acreditó en agosto tras la primera revisión. Las reservas brutas habían cerrado el viernes previo en 46.803 millones y superaron, además, el máximo previo de la gestión Milei, registrado en febrero con 46.905 millones.
En la misma rueda, el Banco Central volvió a comprar divisas en el mercado oficial: adquirió 112 millones de dólares y llevó el saldo positivo de mayo a 1.947 millones. Las compras netas acumuladas desde enero ya superan los 9.000 millones, muy cerca de la meta anual de 10.000 millones que se había fijado el Gobierno. Fue además la 94ª jornada consecutiva con resultado comprador en el mercado cambiario. Desde el Ministerio de Economía señalaron que los principales flujos de la cosecha agrícola todavía no ingresaron, lo que proyecta una mayor oferta de divisas en las próximas semanas.
Junto con el desembolso, el Fondo publicó su informe técnico con los compromisos que el equipo económico asumió en materia fiscal, monetaria y financiera. El documento reconoce el progreso en reformas y el cumplimiento de las metas acordadas, pero también desliza una observación que generó debate en la City: en una nota al pie de la página 7, el organismo advierte que la medición oficial del resultado fiscal excluye los pagos de intereses de los bonos cupón cero, instrumentos que capitalizan esos intereses hasta el vencimiento y los registran como financiamiento, no como gasto.
Si esos intereses se contabilizaran por encima de la línea, dice el propio Fondo, el déficit total ascendería a cerca del 0,8% del PBI. El organismo no cuestiona la existencia del ajuste ni habla de manipulación —el Staff Report reconoce que el Gobierno cumplió las metas fiscales bajo la metodología acordada— pero la aclaración técnica bastó para reabrir un debate que los economistas privados venían planteando desde hace meses.
En el plano monetario y cambiario, el FMI volvió a reclamar una mayor flexibilidad del tipo de cambio, mejor transmisión de la política de tasas y reformas que profundicen el mercado de capitales local. También redujo la proyección de crecimiento para 2026 del 4% al 3,5% y bajó la estimación de inflación de fin de año al 25% interanual, por debajo del 31,5% registrado al cierre de 2025.
La directora gerente del Fondo, Kristalina Georgieva, valoró el avance de las reformas, pero insistió en la necesidad de fortalecer la acumulación de reservas netas, una meta que no se había cumplido al cierre de 2025. Con las reservas brutas en máximos de casi siete años y el riesgo país al filo de los 500 puntos básicos, el Gobierno enfrenta la segunda mitad del año con mejores números de balance, aunque con exigencias técnicas que el propio organismo financiero no deja de recordar.
El indicador de riesgo soberano de Argentina retrocedió este martes hasta los 504 puntos básicos, su nivel más bajo desde el 11 de mayo, traccionado por una jornada positiva en los mercados internacionales y una mejora en los precios de los bonos públicos locales.