Las cuatro principales entidades que cotizan en bolsa redujeron la mora y mejoraron su rentabilidad en el primer trimestre. Sus acciones avanzaron hasta 20% en dólares en un mes y los analistas discuten si conviene posicionarse en el sector.
Por Francisco Taborda Chaud
Hace apenas seis meses, las acciones bancarias eran un dolor de cabeza para cualquier cartera local. La mora trepaba, los cargos por incobrabilidad se comían las ganancias y la rentabilidad de las grandes entidades se ubicaba en mínimos.
Esa foto empezó a cambiar. La temporada de balances del primer trimestre, que se cerró esta semana con la presentación de Banco Macro, dejó números sistemáticamente por encima de lo previsto y reinstaló al sector entre los favoritos de los analistas.
Galicia, BBVA Argentina, Supervielle y Macro coincidieron en algo: el deterioro empieza a frenarse. Los cargos por previsiones bajaron, los márgenes financieros se recompusieron y los costos extraordinarios por reestructuraciones aparecen como un punto de inflexión y no como una alarma.
La reacción del mercado fue inmediata. El S&P Merval recuperó los u$s2.000 y alcanzó su mayor valor en cuatro meses, con las entidades financieras al frente del rebote. Algunos papeles llegaron a saltar 9% en una sola rueda en Wall Street y, en el último mes, las acciones del sector acumulan ganancias de hasta 20% medidas en dólares. BBVA encabezó la tabla; Supervielle, la rezagada del período, aceleró sobre el final con un alza cercana al 19% en una semana.
Ezequiel Fernández, director de Research Corporativo en Balanz, sostiene que parte de ese movimiento se explica por la naturaleza misma del sector —los bancos suelen amplificar los tramos alcistas del índice—, pero advierte que detrás hay también un cambio fundamental: la normalización gradual de la mora abre espacio para un ROE en torno del 10% al 15% hacia fin de año, lectura que también respalda el último informe del Banco Central. La apuesta se completa con un segundo semestre que podría combinar mayor actividad, tasas más bajas y una nueva expansión de las carteras de préstamos desde julio.
El detalle, banco por banco
Macro fue el que cerró la temporada y, según Bank of America, también el que más sorprendió. La entidad reportó una ganancia neta de $139.758 millones en el primer trimestre, una mejora del 28% trimestral y del 131% interanual, con un ROE anualizado del 10%. La utilidad incluyó cargos extraordinarios por reestructuración cercanos a los $12.900 millones, lo que refuerza la lectura de que la rentabilidad recurrente fue todavía más alta. El ingreso neto por intereses creció 27% interanual y el margen financiero neto trepó al 25,3%. La eficiencia bajó al 32%. La contracara fue la mora total, que subió al 5,4%, y un crédito privado que cayó 9% en términos reales en el trimestre. Pese a esto, BofA reiteró su recomendación de compra: capital, liquidez y cobertura siguen siendo los activos fuertes del banco.
BBVA Argentina mostró la mejora secuencial más clara entre los privados. Su resultado neto creció 31,2% en el trimestre, con un ROE del 8,3% y un ROA del 1,2%, sobre la base de mejores ingresos operativos, comisiones en alza y un costo de riesgo que se desplomó al 6,14% desde el 8,11% previo. La mora subió al 5,6%, pero el ritmo de deterioro empezó a moderarse. Desde IEB lo definen como uno de los nombres con mejor combinación de rentabilidad, valuación y manejo defensivo del crédito.
Galicia, en cambio, presentó un balance más mixto. El grupo volvió a terreno positivo, con un ROE anualizado del 3,2% tras un -4,3% el trimestre previo. La integración con Galicia Más rindió frutos en términos de eficiencia, que se ubicó en 39,9% —en línea con la meta anual—, y los menores cargos por incobrabilidad ayudaron a recomponer el resultado. Pero la cartera irregular trepó al 9,6% y Naranja X siguió en rojo, aunque achicó su pérdida un 65% frente al trimestre anterior. Para los analistas, la prueba será el segundo trimestre: si la rentabilidad no acelera, la guía anual queda en riesgo.
Supervielle fue el caso más complejo y, al mismo tiempo, el que dejó una de las señales más nítidas de quiebre de tendencia. La entidad redujo su pérdida atribuible un 20,2% trimestral y, descontando los cargos extraordinarios por reestructuración de personal, registró un resultado neto positivo, con un ROAE ajustado del 2,5%. El dato más fuerte fue la caída del costo del riesgo al 6,4% desde el 10,6% del trimestre anterior, lo que sugiere que el pico se tocó a fines de 2025. El punto débil sigue siendo la rigidez de su estructura de costos.
¿Momento de entrar?
Sobre cómo posicionarse, las recomendaciones difieren en los matices, pero coinciden en el fondo. El research de IOL mantiene una visión positiva sobre BBVA y Macro, y neutral sobre Galicia y Supervielle. Para esa sociedad de bolsa, BBAR ofrece margen de seguridad por valuación, BMA es el "top pick" por rentabilidad y eficiencia, GGAL funciona como vía de entrada para flujos institucionales, y SUPV todavía debe convencer al mercado.
Desde Portfolio Personal Inversiones (PPI), Lautaro Herrera ubica el momento como un posible punto de entrada: "Lo peor para el sector ya estaría empezando a quedar atrás. Comienzan a aparecer señales de recuperación en la actividad, las tasas muestran un escenario más estable que el del año pasado y eso debería ayudar a que los préstamos vuelvan a crecer con más fuerza". El analista suma un dato político-monetario: el Gobierno habría empezado a dar señales de querer aflojar el endurecimiento de encajes, lo que liberaría liquidez para los bancos.
En la misma línea, Auxtin Maquieyra, gerente comercial de Sailing Inversiones, considera que el contexto debería traducirse en una recuperación gradual del crédito y mejores perspectivas para el sistema financiero. En esa lectura, Galicia aparece como el papel con mayor beta para capturar una eventual mejora del ciclo local.
El rebote del sector, en definitiva, mezcla dos cosas. Por un lado, el componente técnico: bancos siempre sensibles al humor del mercado y al ingreso de flujos hacia activos argentinos. Por el otro, una señal de fondo más relevante. La mora todavía es alta, pero dejó de empeorar; los cargos por incobrabilidad están bajando; y la baja de tasas asoma como la palanca que podría reactivar el crédito en la segunda mitad del año.
Para la City, el escenario es lo suficientemente atractivo como para volver a mirar a los bancos. Pero también lo suficientemente frágil como para hacerlo con selectividad.