Marius Borg Høiby, de 29 años, fue declarado culpable de dos de las cuatro violaciones que se le atribuían y de otros delitos cometidos entre 2018 y 2024; su defensa ya anunció que apelará el fallo, conocido pocos días antes de que su madre, Mette-Marit, fuera sometida a un trasplante de pulmón.
Por Morena Cavanay
Un tribunal de Oslo condenó el lunes 15 de junio a cuatro años de prisión a Marius Borg Høiby, hijo mayor de la princesa heredera Mette-Marit, tras hallarlo culpable de dos delitos de violación y de una serie de delitos adicionales que incluyen maltrato reiterado contra una expareja, amenazas, tráfico de drogas e infracciones de tránsito. El fallo, dictado por el Tribunal de Distrito de Oslo, pone fin a un proceso judicial que durante meses mantuvo en vilo a la opinión pública noruega y que golpeó la imagen de una de las monarquías europeas con mayor respaldo social.
Høiby, de 29 años, es fruto de una relación anterior de Mette-Marit, previa a su matrimonio con el príncipe heredero Haakon, y no ostenta título real ni funciones oficiales dentro de la Casa Real. El juicio, que se desarrolló entre el 3 de febrero y el 19 de marzo, lo tuvo enfrentando cerca de 40 cargos y una pena máxima de 16 años de cárcel. El joven se declaró inocente de las acusaciones más graves, entre ellas las de violación, aunque reconoció parcialmente otros delitos, como el transporte de 3,5 kilogramos de marihuana, lesiones físicas, amenazas y el incumplimiento de una orden de alejamiento.
El tribunal lo declaró culpable de dos de las cuatro violaciones imputadas y lo absolvió de las otras dos. Una de las agresiones sexuales por las que fue condenado ocurrió en 2018 en la residencia oficial de la familia real en Skaugum, un detalle que aumentó la repercusión del caso. La sentencia también incluyó condenas por maltrato continuado contra una expareja, conductas violentas contra otra pareja posterior, grabaciones no consentidas de mujeres desnudas y reiteradas violaciones de órdenes judiciales de restricción. Además, el fallo dispuso una indemnización conjunta de 640.000 coronas noruegas, unos 58.000 euros, a favor de varias de las víctimas.
La pena impuesta fue inferior a la solicitada por la fiscalía, que había pedido siete años y siete meses de prisión, pero superior a la propuesta por la defensa, que reclamaba la absolución en los cargos de violación y una condena de apenas un año y medio por el resto de los delitos. El fiscal Sturla Henriksbø calificó la sentencia de larga y severa, proporcional a la gravedad de los hechos, y sostuvo que el veredicto representaba una garantía de que nadie está por encima de la ley, sin importar el apellido o la familia a la que pertenezca. Por su parte, la defensa, a cargo de los abogados Ellen Holager Andenæs y Petar Sekulic, anunció que apelará la sentencia al considerar que su cliente es inocente de las acusaciones de violación y que nunca sometió a su expareja a un régimen de maltrato.
Durante el juicio oral, Høiby intentó explicar su conducta apelando a la presión de haber crecido bajo un intenso escrutinio público desde la infancia, a raíz del romance entre su madre y el entonces príncipe heredero. Dijo haber sido conocido durante toda su vida casi exclusivamente como el hijo de Mette-Marit, lo que derivó, según su propio relato, en una búsqueda desmedida de reconocimiento que canalizó a través del exceso de alcohol, drogas y vida sexual. También negó tener costumbre de mantener relaciones con mujeres dormidas y denunció que la cobertura mediática lo había convertido en una figura odiada en todo el país. Una de las víctimas identificadas públicamente, la influencer Nora Haukland, había declarado previamente haber sufrido un régimen de violencia física y psicológica por parte del acusado.
El caso salió a la luz en agosto de 2024, cuando Høiby fue detenido tras un episodio de violencia contra su pareja en el barrio de Frogner, en Oslo. A partir de esa denuncia, otras mujeres se sumaron con nuevas acusaciones, lo que amplió de manera significativa el expediente original. Detenido en prisión preventiva desde febrero, Høiby no estuvo presente en la sala durante la lectura del veredicto por motivos de salud no especificados y siguió la audiencia por videoconferencia desde la cárcel. Tras conocerse la sentencia, su defensa solicitó que cumpliera la pena en arresto domiciliario en la finca real de Skaugum, donde reside su madre, mediante el uso de una tobillera electrónica, argumentando el delicado estado de salud de la princesa. El tribunal rechazó por el momento ese pedido, por lo que se espera que el condenado cumpla la pena en la prisión de máxima seguridad de Ila, en Bærum. La Casa Real noruega, por su parte, se limitó a señalar que el proceso era un asunto exclusivo de la Justicia y evitó pronunciarse sobre el fondo del fallo.
El escándalo se suma a otro frente abierto para la monarquía: la reciente difusión de documentos que revelaron contactos de Mette-Marit con el financista estadounidense Jeffrey Epstein, condenado por delitos sexuales y fallecido en prisión en 2019, con quien la princesa había mantenido correspondencia entre 2011 y 2014 e incluso se alojó en una propiedad de su pertenencia en Florida en 2013. Mette-Marit ya había expresado públicamente su pesar por aquel vínculo. Pese a la sucesión de controversias, el respaldo social a la monarquía se mantiene relativamente alto: una reciente moción parlamentaria para avanzar hacia la abolición de la Corona reunió apenas 17 de los 169 votos del Parlamento noruego.
El fallo contra Høiby llegó, además, en un momento crítico para la salud de su madre. Mette-Marit, de 52 años, padece fibrosis pulmonar crónica desde 2018 y su cuadro se agravó de forma notable en los últimos meses, al punto de que fue incorporada en enero a una lista de espera para un trasplante de pulmón. Este miércoles, dos días después de conocerse la condena de su hijo, la princesa fue sometida a la intervención en el Hospital Universitario de Oslo Rikshospitalet. El cirujano a cargo, Arnt Fiane, informó que la operación había sido exitosa hasta el momento, aunque la heredera al trono permanecerá hospitalizada durante varias semanas de recuperación. El príncipe Haakon redujo su agenda oficial para acompañarla, mientras la familia real noruega atraviesa, según coinciden varios historiadores de la monarquía, uno de los períodos más difíciles desde el establecimiento de la dinastía independiente en 1905.
La audiencia había quedado trunca el martes por un corte de internet en los tribunales de Comodoro Py. La declaración de Lavagna, una de las más esperadas del proceso, finalmente se extendió por cerca de cuatro horas.
El proceso oral y público por contrabando en grado de tentativa comenzará a las 8 de la mañana ante el Tribunal de Sentencia Especializado en Delitos Económicos, a cargo de los jueces Elsa García, Matías Garcete Piris y Adriana Planás.