La economía argentina arrancó 2026 con una expansión del 2,3% interanual en el primer trimestre y del 0,7% frente al cierre de 2025
El resultado superó las previsiones del mercado —el Relevamiento de Expectativas del Banco Central anticipaba un alza trimestral de apenas 0,3%— y llevó al ministro de Economía, Luis Caputo, a celebrar en X un "nuevo récord histórico". Los datos, sin embargo, cuentan más de una historia.
El crecimiento trimestral estuvo explicado exclusivamente por el consumo privado, que subió 0,8% frente al cierre de 2025. En esa comparación más corta, las exportaciones retrocedieron 3,1%, la inversión cayó 1,7% y el gasto público disminuyó 2,4%. En la medición interanual, el cuadro es más amplio: las exportaciones crecieron 9,8% y fueron el principal motor de la demanda, mientras el consumo privado avanzó 2,7%, impulsado en buena parte por el aumento de las importaciones de bienes de consumo final y automóviles.
Por el lado sectorial, el crecimiento tuvo un origen muy concentrado. La pesca encabezó el ranking con una expansión del 27,5% interanual, seguida por la agricultura y ganadería con 18,1% y la explotación minera con 12,3%. En total, 12 de los 16 sectores que integran el PBI mostraron crecimiento. El agro explicó por sí solo más de un punto porcentual del avance total.
El contrapeso lo aportaron sectores con fuerte incidencia en el empleo urbano. La industria, el comercio y la construcción —que juntos explican casi un tercio de la actividad y el 44% del empleo privado registrado— continúan por debajo de los niveles de 2023. La industria manufacturera volvió a exhibir el desempeño más débil, con una caída de 1,7% interanual, seguida por la administración pública (-1,4%), electricidad, gas y agua (-1,1%) y el comercio mayorista y minorista (-0,3%).
El dato que más llamó la atención de los analistas fue la inversión. La formación bruta de capital fijo registró una caída de 11,6% interanual y una baja de 1,7% frente al trimestre previo en la medición desestacionalizada. La contracción estuvo explicada principalmente por el descenso de 18,1% en maquinaria y equipo y de 19,6% en equipos de transporte. La caída también llamó la atención porque se produjo en un contexto en el que el Gobierno apuesta a que proyectos vinculados al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) impulsen una nueva etapa de expansión.
El consumo privado, en tanto, requiere una lectura más precisa que la del titular oficial. El Indec aclaró que su crecimiento estuvo traccionado en buena medida por bienes importados, no por una recuperación generalizada del gasto de los hogares. Eso explica la distancia entre el número agregado y lo que muestran otros registros del propio organismo: las ventas reales en supermercados cayeron 3,7% interanual, las de autoservicios mayoristas bajaron 5,0% y las de los centros de compras crecieron 12,6%. Un consumo que crece por autos importados y shoppings no necesariamente se percibe en el almacén de la esquina.
Aunque el PIB tocó un nuevo máximo histórico en la serie desestacionalizada, el producto por habitante todavía se ubica 6% por debajo del récord registrado en 2011, según cálculos de la consultora Equilibra. El récord que celebra el Gobierno es técnico y acotado a una serie estadística específica.
En los dos primeros trimestres de 2025, la economía había crecido 6,1% y 6,5% interanual respectivamente, antes de moderar su avance a 3,2% y 2,2% en la segunda mitad del año. El 2,3% del primer trimestre de 2026 confirma la tendencia descendente en el ritmo de expansión. Cinco trimestres consecutivos de crecimiento son un piso sólido; el techo, por ahora, lo ponen la inversión estancada y una industria que todavía no encuentra el camino de vuelta.
El gobernador confirmó la suba en los adicionales desde julio, junto a un nuevo régimen laboral y cambios en los ingresos a la fuerza. La medida se inscribe en un movimiento que ya recorrió a varias provincias durante el año.
La Secretaría de Trabajo elevó la cifra desde los 150 acuerdos previstos en un primer momento. La medida pone en marcha el fin de la ultraactividad y abre una pulseada con los sindicatos, que advierten por la pérdida de derechos.